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02 / 09 / 10 | Celso Amoriminternacionalpolitica

¿Existe realmente el BRIC?

La cuestión que se me presentó y da origen a este artículo, en mi opinión, no podía ser más pertinente. Es fundamental, desde el principio, distinguir entre utilizar el término o acrónimo “BRIC” en singular, como referencia al grupo en que interactúan Brasil, Rusia, India y China, y emplear el plural “BRICs”, cuando se remite a la noción de cuatro países emergentes que, siguiendo sus propios cursos de desarrollo, deben desempeñar un papel creciente en la economía mundial de acuerdo con estudios realizados por el sector privado.



Desde el punto de vista del surgimiento del concepto “BRICS”, creo que lo fundamental es que no proviene de una dimensión diplomática. El concepto surgió en 2001 en un informe elaborado por Jim O’Neill, economista jefe del banco de inversión Goldman Sachs. Titulado Building Better Global Economic BRICs, el estudio analizaba las perspectivas de crecimiento económico de Brasil, Rusia, India y China en los diez años siguientes y concluía que se produciría una modificación profunda del panorama financiero internacional en un futuro no distante y, por tanto, los formuladores de políticas deberían estar atentos a ese cambio.

El asunto se retomó en 2003 en el estudio Dreaming with BRIC: The Path to 2050, en que se efectúan proyecciones económicas hasta el 2050, a partir de dos elementos: el ritmo de crecimiento económico y la población de cada país. Se constataba que los BRICs destacan por sus dimensiones territoriales y poblaciones, así como por sus medias históricas de crecimiento, que les garantizan un potencial de avance económico sostenido de largo plazo. El informe pronosticaba que los BRICS tendrían un lugar definitivamente establecido entre las mayores economías del mundo.

La consolidación del concepto se dio en función del hecho de que el desempeño económico de los BRICS, a lo largo de los anos siguientes al informe, en realidad superó sus proyecciones iniciales, confiriendo todavía mayor credibilidad a la tesis que defendía. Eso condujo a la elaboración de un nuevo informe de Goldman Sachs, BRICs and Beyonc, que aborda el crecimiento de los BRICs así como de un grupo de 11 países que pasaron a conocerse como Next Eleven o N-11: Bangladesh, Corea del Sur, Egipto, Filipinas, Indonesia, Irán, México, Nigeria. Pakistán. Turquía y Vietnam.
Siguiendo la estela de esos estudios, el acrónimo BRICs recibe una creciente atención en la prensa y en el medio académico. Se consolida, así, no sólo como referencia mediática, sino también como un instrumento analítico.

Desde el punto de vista político-diplomático, el BRIC representa algo diferente, pero no desvinculado de sus orígenes. Así como en otras áreas, la idea BRICS se propagó en los medios gubernamentales, entre los formuladores de políticas, y ciertamente atrajo la atención particular en los cuatro países de la sigla. A partir de ahí sólo fue necesario un pequeño paso para que Brasil, Rusia, India y China procurasen reunirse y explorar mejor lo que terceros ya reconocían como un conjunto. El BRIC comienza entonces a existir como mecanismo. Su creciente consolidación se dio por encuentros entre autoridades de los cuatro países, y se inició con reuniones ministeriales en paralelo a las últimas sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En mayo de 2008, se celebró en Ekaterimburgo (Rusia) la primera reunión entre los ministros de exteriores de los cuatro países fuera del contexto de las asambleas generales de la ONU, de la que surgió un comunicado conjunto. El documento expresa la opinión concordante de los cuatro países en diversas cuestiones globales. Resalta la defensa del multilateralismo y de la predominancia del derecho internacional, como base del sistema internacional para promover la paz y garantizar el desarrollo.

Destaca en él el apoyo que el BRIC brinda a la reforma de la ONU y a la ampliación del papel de Brasil y de India en dicha organización.

El 16 de junio de 2009, en Ekaterimburgo de nuevo, se celebró la primera cumbre del BRIC, de la que resultaron dos documentos públicos: el “Comunicado Conjunto de los Líderes” y el “Comunicado Conjunto sobre Seguridad Alimentaria Global”. El asunto central del primero se vinculó al momento actual de crisis financiera global. También abordó cuestiones de naturaleza política como el medio ambiente y reforma de la ONU. El mayor acento en los debates públicos recayó sobre el tratamiento dispensado a la moneda de referencia para intercambios internacionales. En la cumbre también se discutió un documento interno de trabajo del grupo para orientar una secuencia de acciones, lo que naturalmente profundizará el proceso de institucionalización del BRIC.

También en esta primera cumbre, Brasil se ofreció para ser la sede de la II Reunión de Jefes de Estado y de Gobierno. Asociados a ella, tendrán lugar otros eventos que procuran ampliar la plataforma de acción entre los BRICs.

A la luz de estos avances, resulta pertinente realizar algunas consideraciones sobre las características de los BRICS, no como países individuales, sino como partes de un grupo. Más específicamente, se hace necesario reflexionar sobre los factores que pueden hacer del BRIC un mecanismo con pleno éxito. Algunos aspectos propios de los países influyen directamente en su posición en el concierto de naciones. Los BRICs son países emergentes, de enorme extensión territorial (Rusia, con 17 millones de kilómetros cuadrados; China, con 9,3 millones; Brasil, con 8,8 millones, e India, con 3,2 millones). Una elevada población (sólo China representa cerca de un quinto de la población mundial, seguida de cerca por India –15,5%– y, bastante más lejos de Brasil –2,9%– y Rusia –2,2%–, cuyo número de habitantes no deja de ser significativo), unos recursos naturales y energéticos considerables, un rápido crecimiento económico y un importante desarrollo tecnológico. A todo esto cabe añadir la existencia de varios desafíos comunes con el objetivo final de elevar la calidad de vida de sus habitantes.

El comercio entre los cuatro se ha desarrollado de manera significativa y con gran complementariedad. A título de ejemplo cabe destacar que entre 2003 y 2008 el comercio Brasil-Rusia aumentó de 2.000 millones de dólares a 8.000 millones; el comercio Brasil-India pasó de 1000 millones de dólares a 4.700 millones y el comercio Brasil-China de 6.700 millones a 36.400 millones. Sumados los datos, se puede comprobar que el comercio de Brasil con los demás miembros del BRIC creció de 9.800 millones de dólares en 2008 a 49.000 millones, un aumento del 500%. Se utilizan los datos de 2008 en razón de las distorsiones sobre el comercio internacional en 2009 derivadas de crisis económica mundial. Aun así destaco que el comercio Brasil-India ha experimentado un considerable aumento en el referido año (5.600 millones). De cualquier modo, cualquier otro índice o dato económico que se tome en cuenta revelan que el grupo tiene un peso significativo y margen para aumentar sus relaciones económicas.

A partir de ahí se forma la base para una agenda de índole económica y financiera. No es exagerado afirmar que los BRICs, uniéndose, pueden colaborar para que los pronósticos económicos con respecto a ellos se cumplan, incluso por encima de lo esperado.

Pero no hay motivo para que eso agote el potencial del grupo. A pesar de las diferencias históricas, culturales, políticas y geográficas, la apuesta de los gobiernos de los BRICs fue que sus países deben (“pueden”) encontrar agendas que les permitan actuar como un colectivo de manera tan amplia como sea posible. Se trata de una propuesta de explorar las sinergias de las convergencias, tanto en términos de relación entre los cuatro países, como en su actuación en los diversos foros multilaterales y en el amplio debate en curso sobre el rumbo de la gobernanza global. El eje fundamental de convergencia es la visión de la necesidad de un ordenamiento multipolar, más ecuánime y equilibrado. Ese punto queda más claro al abordar el mecanismo en movimiento. A partir de los primeros encuentros de las autoridades del BRIC, el grupo tomó forma gracias a la práctica que va estableciendo una agenda común, un nivel de encuentro de autoridades, una periodicidad e incluso un modo de proceder.

El funcionamiento del grupo también tiende a dinamizar su agenda. Lo que en origen era un punto de referencia teórico (sintetizado de manera muy feliz en un acrónimo) pasa a ser apropiado por los gobiernos, a medida que se reúnen como grupo, al asumir la responsabilidad del desarrollo concreto de lo que antes sólo estaba unido por una red de datos estadísticos y proyecciones económicas. Ese aspecto se acentúa con la implicación directa de los jefes de Estado y de gobierno y con la búsqueda de la intensificación de actividades ya realizadas y programadas:

- Reunión, al menos anual, de ministros de Asuntos Exteriores que si no se celebrara en otro contexto, queda fijada para cuando tenga lugar la Asamblea General de la ONU.

- Encuentros de ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales en paralelo a las reuniones del G-20 financiero, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial.

- Diálogo sobre temas de seguridad.

- Discusión sobre cuestiones de agricultura y seguridad alimentaria.

- Cooperación entre cortes supremas.

- Consultas respecto de cuestiones sobre energía.

- Promoción de encuentros empresariales.

- Colaboración entre bancos de desarrollo.

- Celebración de conferencias anuales entre instituciones de investigación y think-tanks.

- Análisis de las posibilidades de ampliación del campo de cooperación, para incluir áreas como ciencia y tecnología y organizaciones no gubernamentales.

Siguiendo con el análisis sobre la existencia del BRIC, es útil situarlo en un contexto más amplio. Se puede afirmar que el BRIC se inserta en el ámbito de los mecanismos interregionales, de carácter informal y multilateral (o minilateral, si se prefiere). De la misma naturaleza que el BRIC, o de naturaleza similar, son el Foro de Diálogo India, Brasil y Sudáfrica (IBSA), la Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA), el Foro de Cooperación Asia Oriental-América Latina (Focalal).

La principal innovación de esos mecanismos se refiere a su carácter interregional y al hecho de que su composición se restringe esencialmente a países en desarrollo. El surgimiento de esos grupos refleja al mismo tiempo una nueva realidad del escenario internacional y el anacronismo de algunas estructuras del sistema multilateral. La nueva realidad se refiere, sobre todo, a la creciente relevancia de un número también creciente de países en desarrollo. Aunque manteniendo claramente sus características, estos países dan muestras de que dejan de ser periféricos y adquieren relevancia como actores en el sistema internacional. De esa forma el crecimiento económico y del comercio internacional hoy se debe mucho más a los países en desarrollo.

Incluso, en lo que respecta a este tipo de agrupación, su estructura maleable y su sintonía con el presente ofrecen una latitud mayor de acción en un mundo que presenta desafíos constantes y complejos. Asimismo, al incluir frecuentemente a jefes de Estado y de gobierno, esos mecanismos garantizan que varios asuntos globales se retomen y se armonicen más fácilmente con las directrices de la política interna.

El recurso a instrumentos de política exterior como el BRIC no sustituye ni debilita la atención y el esfuerzo dedicados a otras áreas de relación. Lo que se da es la agregación de un sesgo de política exterior complementario del multilateral formalmente entendido y de las varias relaciones bilaterales, que siguen su curso específico. Tampoco se debe ver en el BRIC una tendencia a la confrontación (un grupo “anti”). El BRIC y los otros esquemas a los que Brasil está asociado, no han visto la luz ni se definen por oposición a una idea, a un país o grupo de países. Tampoco el mecanismo se arroga ninguna función normativa. La existencia del BRIC se afirma por la capacidad de proyectar las posiciones propias que sus miembros comparten.

Los elementos presentados responden, en mi opinión, a la pregunta planteada en el título de este artículo. Evidencian el continuum que va desde una concepción analítica surgida en la iniciativa privada hasta llegar a una agrupación que va ampliando su grado de institucionalización. En otras palabras, hablamos del paso del BRICs al BRIC. La pertinencia de este grupo podrá medirse por el grado de consenso que alcance, así como por su capacidad de influir en los contextos relevantes para las relaciones internacionales.
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