Con voz firme y marcial, parado en el estrado ubicado frente al Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba, el ex dictador Jorge Rafael Videla leyó durante 45 minutos su visión personal y política de la historia reciente del país y del terrorismo de Estado que él comandó durante la última dictadura cívico-militar, la que definió como la “última guerra interna”.
Al hablar un día antes de la sentencia en el juicio oral por el fusilamiento de 31 presos políticos, Videla cargó contra “los enemigos de ayer que hoy gobiernan el país y pretenden erigirse en paladines de los Derechos Humanos”, en clara alusión a Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández, a quienes acusó de “intentar la instauración de un régimen marxista”. “No he venido a defenderme ni a alegar en mi defensa, asumiré bajo protesta la injusta condena que se me pueda poner, como contribución a la concordia nacional que ofrezco como un servicio más”, dijo el ex integrante de la Junta Militar al finalizar su lectura.
Videla dijo ser un “preso político” y un “chivo expiatorio” que es víctima del “terrorismo judicial”. Y hasta admitió que durante la dictadura “se llegó a situaciones límites con actos que rayan en el horror, pero deben ser comprendidos en el marco de un conflicto bélico interno”.
Al comenzar su discurso, Videla agradeció a sus “camaradas” imputados por delitos de lesa humanidad, entre ellos el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, por haberle cedido parte de sus minutos para completar su alocución. “Más que como imputado, vengo a hablar como testigo y partícipe y siento el deber de hacer llegar a la sociedad y en especial a la juventud, manipulada por la propaganda artera, mi visión sobre aquellos hechos que constituyen el marco de este juicio y otros donde estoy imputado”, comenzó.
Con términos como “guerra revolucionaria”, “conflicto interno” y “guerra justa”, Videla señaló las particularidades del terrorismo de Estado que terminó con 30 mil personas desaparecidas: “Fue una guerra sucia y fue imprecisa desde su comienzo. ¿Cuándo realmente terminó esta guerra? Más allá de las operaciones, no puedo asegurar que esta guerra haya terminado, ahora continúa pero utilizando medios no violentos”, opinó, y agregó que esta “guerra” contó con la adhesión de la ciudadanía, “por lo que resulta falso decir que fue un resultado del enfrentamiento armado entre grupos antagónicos: Fue la sociedad argentina la principal protagonista de la guerra.”
Se referió al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y opinó que “no agregó nada a la guerra que ya se desarrollaba desde octubre de 1975” (con el decreto de María Estela Martínez de Perón para “aniquilar la subversión” que dio inicio al Operativo Independencia en Tucumán).
Videla, por primera vez en el banquillo de los acusados desde el Juicio a las Juntas, hizo un freno en su relato e introdujo una anécdota sobre un encuentro con el dirigente radical fallecido Ricardo Balbín. “Un mes y medio antes de iniciado el Proceso de Reorganización Nacional, el doctor Balbín me invitó a una reunión privada. Me expresó el riesgo de la situación caótica que vivía el país y me preguntó: ‘Frente a esta situación, ¿van a dar el golpe o no?’. Le respondí que si por dar el golpe entendíamos fecha y hora de su ejecución, no había golpe pero, para evitar ser sorprendidos por los acontecimientos, habíamos tomado contacto con dirigentes y habíamos logrado esbozar algunas ideas básicas para hacer frente a la coyuntura. Me interrumpió y me dijo: ‘Si esto es así, háganlo cuanto antes, evítenle a la República una larga agonía. No pretendan el aplauso de un viejo dirigente político frente a la interrupción del orden constitucional, pero estén seguros que tampoco sembraré piedras en el camino”, recordó.
Al ex dictador lo siguió en el estrado Vicente Meli, ex jefe del Estado Mayor de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada, quien celebró las palabras de Videla, a quien continúa nombrando como su “comandante en jefe”, y Carlos “Tucán” Yanicelli, quien dijo ser inocente y víctima de una persecución de los organismos de Derechos Humanos de Córdoba. <
Aunque "post-mortem" se tendría que juzgar al General Juan Domingo Perón. No es inocente. Antes de asumir la presidencia de la república ordenó una severa represión contra los montoneros,erpianos y milicianos de otras agrupaciones menores que continuaban luchando, esta vez por "una patria socialista" Esto lo reconoce el jefe guerrillero Roberto Santucho. Y después de asumsir la presidencia y después del ataque al Regimiento de Azul, la represión fue más drástica, más violenta, mas cruel. Si no se actuaba de esa manera, muchos somos los argentinos que creemos que estaríamos igual o peor que Colombia, en el mejor de los casos, y en el peor, estaríamos igual que Cuba de esa misma época. Y estas dos últimas posibilidades no eran nada gratas para la Argentina. Es necesario leer y releer el discurso pronunciado por Perón y la carta que él escribió para el personal del regimiento de Azul el 20/01/l974. Antonio Nour
Durante los gobiernos peronistas de Menem y Duhalde y durante los gobiernos radicales de Alfonsín y De la Rúa nuestras Fuerzas Armadas no fueron humilladas. Siempre en todas las Fiestas Patrias había desfiles militares y los altos jefes con sus uniformes de gala estaban en el palco oficial al lado del presidente de la república. Esto se acabó durante el gobierno del matrimonio Kirchner. Los vencedores de la guerra de ayer son ahora condenados a cadena perpetua en cárceles comunes pese a ser ancianos. La carátula "crímenes de lesa humanidad" no existía en esos años en nuestros códigos. Para juzgar y condenar, los jueces militares aplicaron el "Código Kirchner-Bonafini". En uno de sus artículos diría lo siguiente: "Cuando un militar mata a uno o a varios guerrilleros comete crímenes de lesa humanidad" "Cuando un guerrillero mata a un militar o a varios militares, a un policía o varios polícías, a un civil o a varios civiles, no comete crímenes de lesa humanidad, ni siquiera comete crímenes". Ex guerrilleros y ex jefes guerrilleros ahora están gozando ocupando muchos de ellos altos cargos en los tres poderes del estado, mientras nuestras Fuerzas Armadas han sido "desarmadas" materialmente y moralmente. La batalla que comenzó en el año 2003 terminó con una guerra ganada en el año 2011.Lo único que me queda es gritar con bronca: ¡Suerte perra la de los vencidos" Antonio Nour
Ninguno de los militares acusados fueron malvados, perversos y criminales solamente porque quisieron serlo. Ellos creyeron que estaban obligados a actuar en el modo en que lo hicieron. El General Juan Domingo Perón no merece menos pena que el Gral. Videla. Después del ataque guerrillero a la Guarnición militar de Azul,en donde los guerrilleros degollaron al soldado Gonzalez, asesinaron al jefe del Regimiento y a su señora esposa, el Gral. Perón decretó la pena de muerte a los guerrilleros. Los discursos que pronunció en esos días reiteradas veces lo ha repetido. La carta de felicitación que el Gral. Perón envió a los oficiales, suboficiales y soldados de Azul y el discurso pronunciado el 20/01/74 debe ser leído nuevamente por todos los argentinos, por lo menos dos veces y si tres mejor. Los guerrilleros creyeron que aniquilando al Ejército contribuían a que la Argentina sea un país realmente "libre" como era Cuba. Esto se lee en sus publicaciones que imprimieron en las décadas del 60 y 70. La inmensa mayoría de los argentinos, sean civiles o militares no compartían con esa opinión. En el discurso defensa que pronunció el Gral. Videla no hay una sola mentira. Se nota el esfuerzo que hizo para no ofender ni agraviar a nadie. El gobierno del matrimonio Kirchner formado por varios montoneros y algunos erpianos desde el principio vienen desarrollando una terrible venganza y "la venganza es de canallas". Esta última frase fue escrita por alguien de la izquierda y yo utilizo para pagar la misma moneda. En las pasadas décadas del 80 y del 90, las FF. AA no fueron tan humilladas como en la primera década del siglo XXI. Es muy necesario la unión de todos los argentinos, pero esa unión no se consigue descolgando cuadros de ex directores del Colegio Militar de la Nación y al mismo tiempo entronizando cuadros de guerrilleros marxistas-guevaristas, todos ellos, alguna vez, enemigos del Ejército argentino. Antonio Nour.
Por un lado los represores: Generales Onganía, Lanusse,Videla,Menéndez, Bussi,Hardingegui entre otros. Y por otro lado los jefes querrilleros: Massetti, Gorriarán Merlo, Roberto Santucho,Rodolfo Walsh, Mario Firmerich, Perdía, Quieto... A propósito dejé para el último momento a un nombre: el Gral. Juán Domingo Perón. ¿En que grupo lo coloco? Según el jefe del ERP, Roberto Santucho, y según fuertes razones irrefutables tiene que figurar en el primer grupo. ¿Le correspondería un juicio "post mortem" y la "degradación". Según mi modesto saber no merece menos penas que el Gral. Videla. Y esto lo saben los actuales montoneros. Para muchos de ellos Perón es un "viejo turro" y un "viejo de m....." Pero necesitan colgarse del saco de Perón para ganar elecciones. Siendo presidente el Gral. Perón los "invitó" que se vayan al partido socialista o al partido comunista. No se fueron,se quedaron, se quedaron. Antonio Nour.