Cuando la actual diputadad PRO, Laura Alonso nos quemaba la cabeza en nombre del "interés común" desde "la ONG" Poder Ciudadano, pretendía hablar desde una plataforma de enunciación "ajena a todo", sin intereses que la atraviesen.
Hoy de la mano de Laurita, todos sabemos que "no es tan así" y que como "todo tiene que ver con todo", las organizaciónes representan intereses sectoriales, están situadas nomás, en especial aquellas que "dicen" no estarlo: Las empresarias, gremiales, ambientalistas, de consumidores, periodísticas, de cirujía de cabeza y cuello, consultoras de opinión, etc, salvo Consultora Equis y las Calificadoras de Riesgo que, como es público y notorio, son efectivamente puro cálculo objetivo y objetivable, además. Psssss.
La posición acerca del consumo masivo de agua por parte de la actividad minera está en el eje de las críticas, hoy recargadas por el caso Famatina que esta siendo observada con atención inustitada por la prensa, cosa que está muy bien.
Es utilizada también la movida antiminera por la oposición política desconociendo que el Intendente de Famatina el compañero Ismael Bordagaray, vecinalista aliado al FPV, se ha sumado al reclamo comunitario contra la actividad minera que propicia el también compañero Gobernador otro aliado del FPV, Luis Beder Herrera , alias El Diablo, jejeje.
Sin embargo, más allá de posiciones ya tomadas por cuestiones políticas (muy respetable toma de posición) y la utilización de cualquier tema público, no es deseable privado, para afirmar esas posiciones políticas ya tomadas de antemano (mucho más respetable esta ciurcunstancia), el debate sobre el uso intensivo de agua merece una discusión que excede nuestro conocimiento, pero no solo el nuestro, claro.
Como la perspectiva ambientalista es bien conocida y además hoy prolifera en la City y sus medios más potentes, va una posición disonante proveniente de la corporación empresaria, paradojalmente poco escuchada hoy en este caso, pero que pretende tener "fundamentos técnicos".
Téngase en cuenta que el comentario que sigue fue escrito por Pablo Marcet, Master en Geologìa por Harvard y de larga trayectoria en el sector minero, hoy Presidente de Minera Agua Rica
Leemos al geólogo empresario:
“LA MINERÍA CONSUME GRANDES CANTIDADES DE AGUA EN DETRIMENTO DE OTRAS ACTIVIDADES”
Aunque el mito es extensivo a toda la minería, se utilizará el ejemplo de la mina Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, porque, generalmente, el mito se reproduce mencionando a esta mina en particular, quizá por tratarse de la mina más grande del país. Realizaciones televisivas, videos documentales, revistas de noticias, sitios de internet y hasta alguna plataforma electoral política afirman que la mina Bajo de la Alumbrera consume 100 millones de litros de agua por día, ha secado ríos, deprimido napas subterráneas y condenado a los productores agropecuarios locales a la pobreza.
Bajo de la Alumbrera es una mina grande, aunque no tan grande en comparación con otras minas de su tipo en Estados Unidos, Chile y otros países que producen cobre. También consume una cantidad importante de agua, unos 50 millones de litros diarios de aguas subterráneas -la mitad de lo que le endilga el mito-. El número suena excesivo pero vale la pena compararlo con el consumo de otras actividades en la región. La cantidad de agua que utiliza esta mina equivale al consumo de aproximadamente 800 hectáreas de olivos. Si consideramos que sólo en Catamarca y La Rioja hay unas 30.000 hectáreas de olivos plantadas, podemos calcular que la mina consume menos del 3% del agua que consumen los olivares de la misma región. Si a esto se le suman otros usos del agua (algodón, viñedos, aromáticas, embotelladoras, etc.) se puede deducir que la mina más grande del país consume menos del 1% del agua que se utiliza para la producción primaria en la zona.
Por otro lado, las empresas mineras son las únicas, en Argentina, que deben tener un estudio de impacto ambiental aprobado -por organismos políticos y técnicos- para consumir agua y son controladas regularmente para verificar que no se afecte a otros usuarios. Todas las mediciones tomadas a la fecha en la mina de este ejemplo indican que el área de impacto alrededor de sus pozos de agua (técnicamente, el “cono de depresión”) está a más de 20 km del río que, según el mito, han secado. Es fácil comprobar, ya que los pozos utilizados para monitorear el agua de la cuenca están a la vera de la famosa ruta 40, que el supuesto impacto al río y a la producción agrícola que de él dependen, simplemente no existe.
Podemos agregar que, en Catamarca, la minería paga un canon de aguas y este es 40 veces mayor que el que deben pagar (¿lo hacen?) las otras actividades productivas ...
En fin, discutamos, leamos, estudiemos, veamos menos tele " hola Ignacio como te va, buenas noches..."
Es realmente Artemio Lopez el que escribe? no parece, expliquen si es un homonimo o si es el real... gracias !