Diego Maradona caminó con la sonrisa ancha hacia Estela de Carlotto. Le dio un abrazo, dos besos y un banderín de la Selección. Ambos se tomaron las manos con fuerza. El campo de entrenamiento de Pretoria, donde el equipo argentino regaba la ilusión del Mundial de Sudáfrica, fue el escenario del encuentro. “Los que no apoyan a las Abuelas se hacen los giles”, gritó Diego. Hace unos días, todavía golpeado por su salida de la Selección, recibió una carta. Lo invitaban a convertirse en embajador de la candidatura de Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz. Diego todavía no respondió, pero quienes lo vieron en Moscú contaron que está entusiasmado con la propuesta.
“Es una luchadora, todos tenemos que estar con ella”, dijo Maradona sobre Estela cuando la abrazó. Se habían conocido en Cuba unos años antes. En el fondo de la cancha de entrenamiento se veía la bandera de apoyo que la Selección ya había mostrado en el partido despedida ante Canadá. La revista Noticias intentó mostrar aquel encuentro como parte de un pacto secreto entre Maradona y Néstor Kirchner. Todo fue más llano. El promotor principal para sumar voluntades fue el preparador físico Fernando Signorini. Es más: Diego se reunió hace dos semanas con Kirchner pero, cuentan, no se mencionó el tema.
“Signorini fue la pieza clave para que la selección y Diego apoyaran”, explica Gabriel Jinkus, presidente de Abuelas de la Paz, la plataforma desde la cual se propone el reconocimiento a la organización. La ONG reúne todas las adhesiones, que son muchísimas. “Desde un estudiante, un peón, un ingeniero, hasta Baltasar Garzón, Isabel Allende o Joan Manuel Serrat, cada uno en su rol”, explica Jenkus. El 8 de octubre, en Oslo, Noruega, el Comité Nobel dará a conocer su elección.
Juan Sebastián Verón es otro de los brindó su apoyo. Diego también está en la lista. Sólo que ahora recibió una propuesta formal para convertirse en embajador de Abuelas de la Paz.
Maradona está en Rusia, donde cumple compromisos comerciales con una marca de relojes. Ayer, además, participó de un acto solidario en Moscú, donde con remates a unas casillas juntó 500 mil dólares para niños rusos enfermos de leucemia. Allí dijo que Lionel Messi se merece el Botín de Oro: “Se lo tiene bien ganado y merecido, y ojalá que gane muchos más.” Insistió, además, con que quiere volver a la Selección. “Me encantaría”, aseguró, “pero yo no mando.”
A la vuelta de Rusia, en Abuelas de la Paz esperan que acepte el ofrecimiento. Por lo pronto, es muy probable que Diego lo haga. Gerardo Ferreyra, vicepresidente de Electroingeniería, contó en Twitter que Diego, con quien coincidió en Moscú, está entusiasmado. “Estoy seguro que vamos a ganar”, dijo Maradona, según escribió Ferreyra.
“Sabemos que apoya a las Abuelas. Desde el primer día fue el promotor de esto. De hecho, lo está haciendo en todos lados. La propuesta es sólo una formalidad”, dice Jenkus sobre la carta que le entregaron a Maradona. “Sería fantástico que fuera el embajador”, se entusiasma Signorini, que ve como su idea inicial camina. Aquel día en Pretoria –o tal vez mucho antes– Diego abrazó a Estela. Nunca más la soltó: ese abrazo todavía continúa.