Ricardo Ivoskus se dejo ver esta semana públicamente en un acto. Fiel a su estilo dijo poco sobre su pensamiento político. Nadie descarta en su entorno que participarán en las internas del Frente Para La Victoria. "Con el vecinalismo no alcanza, en la UCR tenemos enemigos y con Duhalde no podemos ir", se sinceran desde la municipalidad.
Entre los kirchneristas se mantienen conversaciones entre las segunda líneas, mientras cada uno intenta posicionarse antes de sentarse a negociar. Desde el Movimiento Evita lanzan señales políticas del final del romance con la Gestión Ivoskus. Apoyados en la mejora de la imagen de Néstor Kirchner y en los aciertos de la gestión de Cristina Kirchner, la necesidad de un consenso entre los distintos espacios para competir con chances en las internas es ineludible. Sin unión el kirchnerismo no tendrá chances ante la expresión ivoskista.
Lo que ocurre en las filas de Unión – PRO – Peronismo Disidente (nadie sabe como llamar a este espacio claramente) continúa siendo novelesco. Desde lo nacional, donde un colombiano aspira a ser presidente de Argentina. Hasta lo local, donde entre gritos y chicanas los concejales Diego Perrella, José María Carosio y Xavier Areses se pelean por una foto con Francisco De Narváez.
Carlos Brown, carta fuerte del duhaldismo en San Martín, sumo un nuevo admirador: el concejal Roberto Siminian. Siminian elogio la pasada gestión municipal de Carlos Brown. Roberto Siminian trabaja para Ricardo Ivoskus y sabe que un PJ fracturado es lo mejor para su jefe político. Así que el ivoskismo apuesta a la candidatura de Carlos Brown.
Los duhaldistas de San Martín respondieron la chicana con otra chicana: lanzando a Daniel Ivoskus como candidato a Intendente. Saben que el hijo del intendente no arrastra los votos que su padre y que las chances del candidato de Duhalde crecen si Ricardo Ivoskus no se presenta en el 2011.
Los radicales rezan para que la interna entre Cobos y Alfonsín no sea descarnada y poder meter, aunque sea, un concejal en el 2011. Aspiraciones que parecen pobres pero que no carecen de realismo.
Las internas abiertas tendrán que ordenar lo que la crisis del 2001 hizo estallar: los partidos políticos y sus representaciones.