A recibirse de licenciada en Actuación en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), Dalma Maradona será la primera universitaria de la familia. Desde muy chica descubrió su vocación de actuar y eligió el camino más largo, pero también el más profundo: estudiar. Mientras actúa en “Qué bueno que estés acá”, la actriz contó a Diario Perfil sus impresiones sobre su trabajo en “El Pacto”, la polémica miniserie que estrena América este jueves, y que cuenta la historia de la supuesta apropiación de Papel Prensa, en la que encarna a una vedette de la década del ’70 llamada Graciela.
—¿Cómo fue sumarse al elenco de “El pacto”?
—Cuando me llamaron me propusieron algo distinto, hacer dos personajes: madre e hija. Pablo Fisherman ya me había dirigido en un capítulo de Socias. Hago a Graciela Olmos, una vedette de los 70. Tuve la suerte de hacer primero a Gracielita, su hija, más cercana a mi persona, y a la semana siguiente me transformaron. Tengo escenas con personajes reales, Massera (Ernesto Larrese), Martínez de Hoz (Juan Vitali) y Videla (Gustavo Garzón). Me hicieron sentir bien.
—¿Grabaste después del conflicto por Amigorena?
—A mí me llamaron cuando empezaron y escuché que Mike Amigorena iba a hacer varios capítulos.
—¿Te diste cuenta cuando leíste los guiones de que era el caso de Papel Prensa?
—Si te digo que no, te miento. Hago un personaje, pero una pone la voz y el cuerpo en todo lo que hace. No tengo nada que ver con esa protagonista ni coincido con ella. Al principio, me dijeron que mi papel iba a dar que hablar. No me dio miedo la actuación, pero no me gustan las polémicas. Acepté porque lo sentí un desafío como intérprete representar ese mundo de los 70.
—Sos una actriz militante, desde tu participación con el ciclo de Teatro por la Identidad hasta tus películas…
—Cuando hice la película “El abismo” estuve con una persona que lo había vivido. No soy nadie para juzgar, pero busco proyectos que me representen. Pero también puede haber gente que crea que coincido con lo que pasó en esa década y no es así. Me sentí muy cómoda con lo que me plantearon en El pacto. Fue un desafío encarnar a una vedette de esos años. Me ayudó mucho Erika Halvorsen, quien fue mi coach. Me pusieron una peluca colorada batida y me maquillaron mucho. Uso un vestido de lentejuelas muy llamativo, con saco de leopardo, muy de esa época. Fueron dos semanas intensas de filmación. Hay un gran cuidado estético en reproducir ese pasado, más allá del elenco, que es excelente. Fue un verdadero placer y mucho respeto todo el tiempo, hasta me avisaron del retraso de la emisión.
—¿Pensaste que esta serie te puede cerrar la puerta en algún canal?
—La verdad, no, y si lo hubiese pensado tampoco hubiera hecho otros trabajos. Si sucede eso, lo lamentaría mucho. Me parece imposible pensar que por trabajar de actriz se me cerrara algún canal, y espero que no.
—Sos muy valiente…
—Es que di mi palabra, me pareció que el proyecto era muy cuidado y no podía negarme a esta caracterización. Espero que les guste mi trabajo como actriz.