Se discutió, en la previa, largamente.
Cuando el resultado electoral era incierto, pudo haberse cuestionado la estrategia de la presidenta por considerársela más o menos eficaz. Pudo parecer mejor tomar alguna otra decisión. Pudo pensarse en resistir la estrategia presidencial, protegiendo los lugares de decisión propios. Algunos lo hicieron. Como Verna, o De La Sota.
Los resultados electorales, abultados, acomodaron un poco las cosas. Y los malestares fueron sepultados por votos y derivaron, en los casos más complicados, en resignación.
Después del 14 de agosto, si algo quedó claro, es que la presidenta tiene los votos, ganados por sí misma, y no necesita de nadie, más de lo que nadie necesita de ella.
De poco sirve, entonces, interponer pruritos éticos. Se disputó políticamente. Y la "facción" triunfadora legitimó su imposición con votos. La estrategia resistida resultó ganadora. Y en ese punto es difícil discutir nada más.
Queda empezar a delinear, para la próxima, tal vez, la necesidad de despojarnos del miedo a las internas (que sean las abiertas, si es eso lo que con legitimidad política se impone). Tal vez estos escarceos, estas escaramuzas, encuentren un ámbito más apropiado para realizarse.
Podría ser.
PASION DE MULTITUDES, guarda que se puede interpretar mal!!!!! Espero que todo se desvele!, que se quiten los velos!! porque no se puede aceptar la inmoralidad y falta de ética en el gobierno, es intolerable!!! Y lo grave es que la apoyen tantos dormidos!!! Despierten muchachos!! no apoyemos la corrupción!!