El radicalismo está en una situación penosa presintiendo que es casi imposible que pueda ganar las elecciones del año entrante y entonces duda en jugar con responsabilidad o tirarse a la marchanta. No sabe qué le conviene más, si asumir la cuestión del presupuesto con seriedad y evaluando los costos que le acarreará jugar mal cuando vuelvan algún día al gobierno, o esconderse tras la vanguardia de Clarín-Carrió.
Carrió también se beneficia con el despelote porque es la única posibilidad que tiene de reconfigurarse y poder llegar a pintar algún remoto día como una candidata con alguna chance. Aquí es donde confluyen las dos "C", donde Carrió y Clarín se potencian, transformándose en un frente mediático-político que no es para desdeñar. Tienen capacidad de fuego y daño.