"En una nueva escalada que demuestra la capacidad de Hugo Yasky de seguir causando daño a la CTA, el 14 de diciembre por la noche, después del acto de asunción de Pablo Micheli como nuevo secretario general en representación de la Lista 1, ordenó dar de baja las claves de administrador de todas las páginas institucionales de la CTA alojadas en nuestro servidor, con el objeto de silenciar el inicio de una nueva etapa en nuestra Central", denunció el "michelismo" en su página oficial.
Por su parte, el número dos de Yasky, Pedro Wasiejko confirmó en diálogo con Noticias Argentinas que existe una pugna para asumir "el control del dominio" donde se alojan las páginas de Internet oficiales de la CTA.
Hasta ahí la noticia. Así de ridícula es la dirigencia de la CTA. ¿Cómo regresar de ese lugar? Casi imposible.
Si esto sucediese en la CGT, los medios concentrados criticarían a los Moyano y Compañía. Pero sucede en la CTA, el despliegue informativo de la novelita de la CTA pasa casi desapercibido.
La diferencia de cobertura mediática abre interrogantes sobre los motivos que los oligopolios tienen a la hora de cubrir la realidad de los trabajadores organizados.
¿A qué se debe esta diferenciación a la hora de analizar el desempeño ambas centrales de trabajadores?
¿Será por qué en la CTA hay predominio de docentes y en la CGT hay predominio de metalúrgicos, camioneros o albañiles?
¿Será por qué en la CTA militan por la división de los trabajadores y en la CGT militan por la unidad de los trabajadores?
¿Será por que los dirigentes de la CTA son marcadamente anti peronistas y los de la CTA se referencian en las figuras de Perón, Evita y Néstor?
Cuando se realizaron las primeras elecciones donde competían dos listas, la CTA explotó. Se robaron urnas, falsificaron padrones y se cruzaron acusaciones.
Por otro lado, aunque las elecciones hubiesen sido limpias, las elecciones también hubiesen desnudado la fragilidad de la CTA. Solo una séptima parte de los afiliados fueron a votar. Eso demuestra el engaño de la CTA al erigirse como “representante” de los trabajadores. Su supuesta representación es un artificio de la burocracia. Mucho más, ahora que la Tupac Amaru de Milagro Sala abandonó la CTA luego de aportar una gran cantidad de votos en los comicios.
Lo positivo de esta situación es la nueva etapa de debate interno de la clase trabajadora donde vuelve a fortalecerse la idea de la unidad de los trabajadores (representadas en distintas vertientes que compiten por la hegemonía del movimiento organizado de trabajadores) para defender sus derechos y avanzar con nuevas propuestas que dignifiquen la vida de los trabajadores.
Mientras tanto, los Michelis y los Yaskis seguirán ridiculizándose en un ring retórico y vacío de poder. CTA pura y dura.