En este censo 2010, al igual que en los anteriores, cada una de las viviendas argentinas será visitada por un encuestador especialmente capacitado.
Los 600.000 censistas cuentan con los conocimientos y habilidades necesarios para desempeñarse exitosamente en las entrevistas con los censados.
El día del relevamiento, el censista realizará las preguntas del cuestionario registrando correctamente las respuestas que brinda la población según los criterios y procedimientos operativos establecidos.
El censista es la única persona habilitada, por su capacitación y por los materiales de trabajo que utiliza, para llevar a cabo las entrevistas.
La población responde verbalmente, sin presentar ningún tipo de documentación, y el censista completa el cuestionario. Esto es importante para que los datos puedan ser debidamente procesados en la etapa posterior al censo.
La seguridad es clave en el operativo. No hay razones para sentirse inseguro: cada censista relevará un promedio de 25 viviendas en zonas urbanas y de 12 en zonas rurales. La entrevista durará unos 15 minutos, y allí lo que vale es el testimonio de cada uno de nosotros.
En las grandes ciudades, donde a veces se agita el fantasma de la inseguridad y puede haber algún tipo de reticencia a responder, se tomarán medidas integrales de seguridad.
Además, los censistas estarán claramente identificados como siempre. En este censo 2010 hemos extremado las medidas de seguridad: su credencial será inviolable, imposible de duplicar, con nombre, apellido, firma y sello autorizante. Asimismo, los encuestadores irán con el documento nacional de identidad, que ratifica los datos.
Por Irene Valdivia y Sol Padín (Las autoras son capacitadoras de censistas)