Fue parte de la generación que impuso la Rock & Pop en los ochenta; lo conoció el gran público televisivo como presentador de "Música para soñar" y hoy está al frente de Much Music. En charla con Estilo, deja su opinión sobre las tendencias que asoman en la industria y la decadencia del rock nacional.

En Buenos Aires no hay nadie en la calle; hace un frío que congela. "Es un día gris, muy gris", dice Bobby Flores desde el primer piso del edificio de Turner Argentina, en la oficina de Much Music. A su alrededor, todos los monitores titilan luces y formas, barajan sonidos.

 Desde hace diez días, el conductor de radio, el melómano, el ex presentador de "Música para soñar", está al frente del canal de música más visto en Argentina después de Mtv.

 Estrena un cargo que está de moda en el último tiempo, con tanto Suar y Villarruel en primer plano. Tan de moda, que hoy los chicos ya no quieren ser astronautas o bomberos. Cuando sean grandes quieren ser gerentes de programación de un canal.

"Much Music no es un distrito desconocido en mi vida. Fue todo muy distendido ya que soy amigo de mucha gente aquí. Estoy bastante contenido", comenta de un tirón, casi como recitando.

-¿Darás algún golpe de timón en la programación?

-No, la pantalla está bien; no necesita grandes cambios. Todo va a ser muy paulatino. Eso sí: vamos a virar para el rock, tras la decadencia de la música electrónica y el estancamiento del reggaetón. El rock es el que está generando grandes shows y grandes discos. Es una tendencia mundial. ¡Y al rock lo tengo!

-Hablando de tendencias… ¿creés que la invasión de los reality shows en los canales de música es una moda que termina?

-Ése es un artilugio más de los programadores de televisión. Seguirán funcionando con algunas ideas aisladas. Pero eso ya no causa sorpresa. Ya aburrió. Cuando te ponés a seguir a un boludo cualquiera todo el día… decís: "¿Cuántas veces vi esto?".

Creo que el último gran reality fue el de Ozzy Osbourne, pero porque el tipo estaba loco. En este país tuvimos el caso del Padre Grassi a las 12 en los noticieros. ¡Nada puede superar eso! Los realities pueden sorprender a un sueco, a nosotros no.

 -A la hora de pasar música, ¿cuánto inciden tus gustos personales y cuánto los del mercado?

-Yo soy DJ por naturaleza y nunca pasé la música que me gustaba a mí. La gente quería bailar y quizá yo quería escuchar Miles Davis. A mí puede no gustarme Madonna, pero hay 200 mil tipos que sí. Entonces ¡pongamos a Madonna! No creo que el heladero venda sólo los sabores que a él le gusten.

 Cada vez que inaugura despacho (ha sido varias veces director de programación de radios, y compilador de discográficas), acomoda sobre el escritorio su Konex de Platino y el premio Radio Tea. Es una especie de cábala, aunque diga que no tiene dónde ponerlos en casa. Hay más trofeos sobre la mesa: aparece en postales junto a Mick Jagger, a B.B. King, a Maradona, a Jimmy Cliff. "Es el salón de la fama de Bobby", dirá entre dientes.

-Sos un reconocido melómano amante del jazz y del rock más refinado, ¿pero qué CD tenés en tu casa que la gente ni sospecha?

-Tengo a Armando Manzanero, por ejemplo. A Roberto Carlos también. Mirá, el último disco de él con Caetano Veloso haciendo Jobim, es un sueño. Creo que Erasmo Carlos y Roberto Carlos están a la altura de Lennon- McCartney.

-¿Te gustan las bandas nuevas que asoman en el rock nacional? La generación de Callejeros está siendo muy criticada por las figuras más reconocidas…

-Lo que creo es que han elevado a categoría importante a bandas que no lo merecían. Este nuevo rock al que te referís, no es que ahora hicieron un mal disco… ¡Es que todavía no deberían haber sido tan difundidas! Pienso: ¡qué lejos estamos de las letras de Spinetta, de la música de Charly o de la actitud de Fito!…

-¿Será que la industria de la música enterró muy rápido a los "próceres" del rock argentino?

-Charly, Spinetta y Fito no son gente fácil para la industria, porque no son boludos. Entonces a un ejecutivo de una grabadora le cuesta lidiar con ese tipo de personajes que saben qué están haciendo y a dónde van, aunque vos no lo entiendas.

 Es más fácil manejar a tipos dóciles que les decís: "Grabame este disco para noviembre y este otro para marzo" y te lo hacen. Hubo un "operativo limpieza" de las figuras de la música argentina, fundamentalmente porque estos músicos no van a permitir que desde una oficina les digan lo que tienen que hacer. Eso, en un mercado como el nuestro, tan chiquito, es subversivo; para los ejecutivos es mejor tener boludos que no saben qué carajo quieren.

Por Leonardo Rearte

Fuente: Los Andes

El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)