Con holgado margen, Macri logró su reelección ante el esperable naufragio del sueño heroico de un Daniel Filmus incapaz de salirse de la media y achicar los márgenes.
Podría desde este espacio darle con un caño por los demasiados errores que se cometieron para mi gusto en todo el proceso electoral de la ciudad, pero no lo haré porque entiendo que posiblemente aún no cometiéndolos Macri hubiera ganado igual.
Y me permito abrir y acentuar esa posibilidad comprendiendo que entre las varias lecturas que uno puede hacer sobre el triunfo pro, asignándosele con mayor o menor fuerza la preeminencia a distintos factores, hay uno que pienso fundamental: la dimensión cultural.
La dimensión cultural es la que nos influencia a la hora de percibir un hecho; la que nos marca los parámetros de lo aceptable e inaceptable en la sociedad; y la que nos impone el sentido común aquel que a su vez, a diario, contribuimos a conformar con actos que jamás consideraríamos relevantes.
A partir de esta, la persona se construye y se identifica con un grupo social, y también en oposición a otros grupos sociales.
Lógicamente, es atravesados por esa dimensión cultural, que vivimos y analizamos la realidad, y en consecuencia que pensamos la política y la practicamos en sus distintas formas.
Desde luego, ella tiene disímiles formas de influir y también es interpelada por los hechos sociales a diario por lo que no podríamos afirmar que es un factor único e inmutable que define las prácticas políticas de los sujetos y los grupos sociales.
Por el contrario sus mutaciones, sus cambios, obedecen a que es un terreno en disputa y que venimos disputando como espacio político.
Pero su relevancia es mucha, sobretodo cuando partimos de la realidad que nos impone el vivir en la sociedad de los mass media quienes cumplen hoy un papel no menor en su conformación y sostenimiento.
Entonces, si la dimensión cultural en la que hoy hacemos política aún engloba un concierto de definiciones; modos; y acciones que hacen a la cosmovisión neoliberal, es lógico que ello tenga su expresión en algunos momentos de la democracia liberal.