Hace poco tiempo conseguì un ejemplar de las entrevistas que le realizaran al padre Puijanè allà por los 80, yo ya lo habìa leido y terminè regalandoselo a una compañera de la Tupac que conocì en Salta (y logramos emocionarnos las dos hasta las làgrimas). Lo ùnico que se de ella es su nombre Marìa Eva, si por algùn azar del destino llegaras a leer esta nota quiero que sepas que todo saliò bàrbaro y que agradezco tu ayuda infinitamente.
bueno, volviendo al tema , aquì va una biografìa de Fray Antonio....
¿Quién es Fray Antonio Puigjané?
El Padre Juan Antonio Puigjané, fraile capuchino, es un activista pro-derechos humanos, defensor de los pobres, seguidor de la no-violencia activa y firme creyente en la teología de la liberación. Estuvo en la cárcel mas de 10 años. Ha estado viviendo en una atestada prisión argentina.
Fray Antonio comenzó a trabajar con los pobres en los años ‘60, cuando se dio cuenta de que la Iglesia Católica tenía la responsabilidad de ocuparse de algo más que de las meras necesidades espirituales de los habitantes de las villas-miseria. Trabajó con los pobres ayudándoles a ayudarse a sí mismos, organizando cooperativas cerca de la iglesia, que construían clínicas y ofrecían, entre otras cosas, atención médica barata a los pobres. También se opuso a las atrocidades cometidas por el gobierno militar. Sus actividades llegaron a molestar a las autoridades militares y eclesiásticas hasta el punto de que, su propio padre, se convirtió en un “desaparecido”. Durante los años ‘70, bajo otro gobierno militar, Fray Antonio continuó su trabajo en favor de los pobres y comenzó a trabajar por los “desaparecidos”. Se convirtió en uno de los pocos sacerdotes que oficiaban misas por los “desaparecidos”, y fue el primer varón en marchar junto a las Madres de la Plaza de Mayo. Ni las amenazas de muerte ni los atentados contra su vida consiguieron silenciarlo.
Después de la reinstauración de la democracia en Argentina en 1983, continuó su labor con los más necesitados, tratando de conseguir cambios sociales a través de medios no-violentos. Ayudó a fundar una organización llamada el Movimiento Todos por la Patria (MTP), que aspiraba a conseguir cambios sociales significativos, mientras que pedía justicia para las víctimas del gobierno militar.
A finales del año 1988, muchos miembros del MTP estaban convencidos de la inminencia de un nuevo golpe militar en Argentina. Durante el último año, había habido varias rebeliones militares, y el gobierno del presidente Alfonsín no parecía capaz de mantenerse en el poder por mucho más tiempo. Tratando de calmar a los militares, el gobierno de Alfonsín había propiciado la aprobación de dos leyes que exculpaban a los militares por los crímenes cometidos durante la “guerra sucia”. La fragilidad del gobierno de Alfonsín era obvia para muchos.
Varios miembros del MTP estaban convencidos de que el golpe de estado estaba siendo planeado en el regimiento de La Tablada. Decidieron que era su deber evitar que este golpe sucediera, y planearon un ataque a La Tablada haciéndose pasar por “carapintadas” (denominación con la que se conocía a un grupo de militares que se habían rebelado en ocasiones anteriores), esperando conseguir con ello que el pueblo se levantara en contra de los militares y en favor del gobierno civil. El 23 de enero de 1989 alrededor de 40 miembros del MTP ingresaron por la fuerza en el regimiento de La Tablada. Como consecuencia de su ataque y del posterior contraataque de las fuerzas de seguridad -con un contingente de más de 3.000 efectivos y abundante armamento pesado- resultaron muertos nueve soldados, dos policías y 28 miembros del MTP. Según la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos, 9 de los miembros del MTP fueron ejecutados sumariamente después de rendirse o de ser capturados. La Comisión Intermaericana también determinó que los sobrevivientes, mientras se hallaban bajo custodia militar, fueron torturados. Hasta la fecha, ningún miembro de las fuerzas de seguridad ha sido condenado con arreglo a la ley por estas violaciones de los derechos humanos.
De acuerdo con el testimonio de los dirigentes del MTP que sobrevivieron, los participantes en el planeamiento del asalto habían ocultado sus intenciones al Padre Antonio porque sabían que él se opondría a tales planes. Fray Antonio tuvo noticias del ataque a través de la radio. Las monjas que estaban con él cuando se enteró, manifestaron que se sumió en un estado de shock e incredulidad. Dada su condición de dirigente del MTP, se presentó voluntariamente a las autoridades policiales. Fue detenido, interrogado y torturado – como lo comprobó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Fray Antonio fue juzgado, junto con otros 19 miembros del MTP, por crímenes en contra de la “Ley de Defensa de la Democracia”. Solo 13 de los 20 acusados habían participado directamente en el ataque. El juicio tuvo lugar en una atmósfera altamente politizada. Las creencias de Fray Antonio en la teología de la liberación y en la necesidad de cambios sociales fueron sacadas a la luz durante el juicio para justificar la posición de la fiscalía de que Fray Antonio debía ser condenado. Durante el juicio no se presentó ninguna evidencia que mostrase que Fray Antonio tenía conocimiento del ataque, ni mucho menos de que hubiera participado en su planeamiento o ejecución. Pero esto no fue tenido en cuenta por los jueces. El Tribunal que lo juzgó decidió que su mera calidad de dirigente del MTP, junto a sus creencias religiosas y socio-políticas, eran suficientes para ‘probar’ su culpabilidad como coautor de 11 homicidios consumados, 12 homicidios en grado de tentativa y otros cargos. Fue condenado a 20 años de prisión, sin la posibilidad de apelación.
Fue indultado mas de 10 años despues.
Otra tropelìa de la injusticia argentina, otra màs....nada màs. Hasta cuando vamos a seguir permitiendo que la justicia haga con los militantes del campo popular lo que quiere???? Hasta cuando???