1) Lo que vendrá
- Los próximos dos años serán decisivos para definir si el ciclo kirchnerista llega a su fin o si se va a mantener el proyecto en el ejercicio del poder o en la disputa. Esta segunda hipótesis se abre en una alternativa: o conservará el gobierno; o constituirá la principal fuerza de oposición.
- La característica actual del período kirchnerista, que suma, en total 6 años, es que es un gobierno con un claro propósito popular; pero que perdió consenso de este sector y aún no logra recuperarlo.
- Sin embargo, es la fuerza que concentra algunos atributos vinculados al poder político que no pueden despreciarse: una voluntad y una militancia que los otros no tienen, e influencia en poderes orgánicos o factores de poder. Tales como: su alianza con la CGT, el apoyo crítico de sectores de la CTA, la influencia en Intendencias y Gobernaciones.
- Si el kirchnerismo conservara el poder en el 2011, sería la primera vez, desde 1983, que una fuerza política que pierde la legislativa gane la elección ejecutiva que le sigue. Alfonsín, Menem en el segundo mandato son ejemplos de lo que decimos. De la Rúa pierde en la legislativa de octubre del 2001 y pocas semanas después renuncia. No obstante, estos datos no determinan una causalidad inexorable.
- Esta claro, que como fue acuñado por el peronismo durante años de lucha y de ejercicio de gobierno, la burocracia tiende a replegarse cuando huele que el poder se evade; y que la falta de respaldo popular preocupa a las fuerzas que se sostienen, precisamente sobre el voto.
- La ausencia de una organización política popular que sea la plataforma del gobierno, señala inexcusablemente y dentro de las reglas de la democracia formal, que son los Partidos, los escalones para ascender al poder.
- El día en que asumieron los diputados, se produjo el acto simbólico de que la oposición sentada sobre sus bancas alcanzó el quórum. Esto es un hecho inédito que desde el 2003 no se conocía.
- Los aprontes, las disputas por las autoridades de la Cámara y las comisiones (aunque las mayores controversias fueron por estas últimas); reflejaron una oposición dispuesta a mostrar los dientes pero no romper la armonía institucional. El oficialismo trató de sacar provecho, como lo viene haciendo fiel a su estilo, pero tuvo que bajar cuando las pérdidas eran menores. Podría haber sido peor.
2) El P.J. , el peronismo y los transversales.
- No es objetivo de esta nota, pero prometemos hacerlo en el futuro, cuando avancemos sobre nuestra ignorancia respecto a nuestra hipótesis de que el P.J. y el peronismo no son idénticos, no son términos intercambiables. Sospechamos, que hay una distinción entre uno y otro. Por este motivo es que elegimos.
- Pero, el kirchnerismo se afianza en su caracterización pejotista. Considerando, con razón que detrás del P.J. puede concitarse un consenso del pueblo peronista. Y su alianza estratégica con la CGT apunta a cerrar filas también en el peronismo, amén de controlar el conflicto social.
- Es indudable que sectores de la centro izquierda cercanos al kirchnerismo se encuentran incómodos con la situación. El grupo que lidera Sabbatella es uno de ellos, que no logran poner un pié más fuerte en el armado kirchnerista. El reciente veto parcial de la Presidenta sobre la reforma política, afecta los cronogramas de los partidos chicos, algunos de los cuales son aliados del oficialismo.
- Es probable que enfrentemos un fuerte clivaje a partir de que el kirchnerismo se encierra en el P.J. y es el que divide fuertemente a la sociedad en peronista y antiperonista. Pensamos que sobrevendrá después otro clivaje que denominaríamos en progresista – derecha. Y que el kirchnerismo finalmente confluiría en un frente electoral con su eje central en el P.J.
- Es indudable que el kirchnerismo no tiene poder suficiente para lograr una victoria en el 2011; pero tampoco para sostener la legislatura en condiciones de minoría si la oposición se uniera. No obstante, la agenda en la cual la posición podría unirse victoriosamente contra el oficialismo es muy acotada.
3) Los dos años de Cristina
- Tiene razón Néstor Kirchner cuando pondera los dos años de Cristina sobre la base del atrevimiento. La diferencia de interpretación, es que es imposible pensar dicho atrevimiento sin la omnipresencia del ex presidente.
- Pero fueron estos dos años que implicaron un agravamiento en la confrontación y conflicto que sacudió a la sociedad argentina. Primero, la inflación con su mala derivación institucional de un nuevo INDEC. Una institución intocada de administraciones anteriores, a pesar de que voluntad no faltó, por parte de varios ex ministros de economía, de manipular los índices. El atrevimiento de Néstor y Cristina no tuvo antecedentes.
- Luego el conflicto por las retenciones (ya analizadas con abundancia en este blog), que afectó fuertemente la popularidad oficial. Afectó también las alianzas, el caso Cobos se convirtió en una excepción institucional, absolutamente paradójica e inadmisible, desde el punto de vista de la legitimidad, pero aceptada por los comunicadores y medios contrarios al gobierno.
- El forzamiento del enfrentamiento llevó al gobierno a una situación de acorralamiento, absolutamente inadecuado, considerando que en el país no estaba en cuestión la Reforma Agraria, ni otras modificaciones estructurales. Y la Argentina, dilata decisiones trascendentales, ante la ampliación de la superficie sembrada de soja; con los riesgos a futuro que implican.
- La estatización de Aerolíneas Argentinas y los recursos de la AFJP, fueron medidas profundas en las que el país recuperó recursos propios que estaban pésimamente administrados por Marzans en la compañía aérea y por capitales aventureros que eran los que administraban los recursos de la seguridad social.
- La asignación universal por hijo fue una resolución del ejecutivo muy importante para amenguar la desigualdad social que había crecido en el último año. Y es significativo que ha sido el propio gobierno que venía oponiéndose a dicha medida, porque ponía al trabajo, en el centro de la cuestión de la distribución social.
- Como quedó demostrado, todavía somos esclavos del derrame económico, que el trabajo por sí solo (ni en términos cuantitativos ni cualitativos) puede resolver la cuestión de la pobreza y la indigencia. En estas circunstancias, se nota aún más, la ausencia de un plan o programa de desarrollo económico y social.
Fuente: www.ricardorouvier.com.ar