Así como señalamos que con la bisagra del video de los hijos de Noble y la victimización se iniciaba una nueva etapa en el conflicto con la prensa hegemónica, y que no debía pasar desapercibido, es probable que los desajustes de actitudes frente a esta nueva etapa produzcan chisporroteos internos.
No son importantes a condición de que se superen. Es insólito indicador del despiste interno en la nueva etapa que algunos duden aún de la procedencia impropia de esos cartelones que abren el post, y el daño que producen a quienes impulsan la nueva Ley de Servicios Audiovisuales. Cómo dudar de semejante evidencia? Confusión es la palabra.
Lo central de esta etapa , según creemos, es distinguir la crítica a los medios y su construcción de la información, que debe ser estricta -en línea con el trabajo que proponen los editados de 678, por ejemplo-, complementada con la creciente amplitud de la construcción política que debe tomar nota de la diversidad existente en el espacio nacional, popular y democrático, espacio que desborda y mucho al FPV.
No somos el partido de la ley de medios, sólo complementamos las propuestas de inclusión, desarrollo productivo, responsabilidad fiscal con la ley de medios, eso ya es suficiente para el conflicto con los monopolios.
Pero el objetivo del gobierno es sostener su vocación de mayorías (llegar a disputar con chances el 2011) para construir un país más democrático, plural e igualitario, y en esta tarea hay muchos compatriotas involucrados que deben ser reconocidos a pesar de las diferencias circunstanciales, incluso respecto del manejo oficial de la ley de medios.
Fue el General Perón --al que en su momento muchos no entendimos-- el que nos señaló el camino de la "unidad nacional", no como mezcla absurda de intereses contradictorios --el Viejo no era ingenuo, claro--, sino como ejercicio de la amplitud y unidad de acción entre los que mantenemos diferencias que, aunque resulten aparatosas en la coyuntura, en perspectiva son insustanciales para el objetivo estratégico de intentar volver al fifty-fifty, por ejemplo.
La sobreoferta de la oposición, su fragmentación y en especial su soberbia, la hundió tras el 28J. Que no suceda lo mismo acá, donde, para colmo, ya tuvimos pistas de que es posible confundirse en esa dirección absurda, antes del 28J.
Compañeros y compañeras, somos muchos, pero no tantos, como para enfrentarnos y despreciarnos mutuamente: ahorremos enemigos porque políticamente debe ser así, y porque técnicamente, administrar semejante nivel de confrontación requiere de un músculo partidario e institucional, que puede perfectamente no estar disponible.