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Media sanción de la legalización del aborto: al senado se le va a hacer muy difícil ponerse en contra de la marea verde



La media sanción de la legalización del aborto es un triunfo de la imponente movilización que las mujeres llevaron a cabo por años y, más intensamente, en los últimos meses. 

El macrismo instaló el tema como un truco publicitario en momentos en los que creía que el ajuste iba a pasar plácidamente para facilitar su triunfo electoral el año que viene. Algo salió mal en sus cálculos, porque la legalización se aprueba en medio de una zozobra social, política, económica y financiera de la que no se avista una salida pacífica. Parece que ni el mundial de fútbol esta vez va a ahorrarle ningún sofocón al endeble régimen que cada día improvisa algún manotazo para salir de la crisis autoinfligida. 

La sincronicidad quiso que la multitudinaria manifestación verde de anoche pusiera el tono de esta larga jornada, que es ya mismo seguida por un paro con movilización de las CTA, los docentes, los camioneros y otros sindicatos, los que a la vez empujaron al TriunviGato a que tuviera que poner la fecha que las bases le exigieron la tarde del vuelo del atril. Ahora que lo convocaron para el 25, presionados por la fuerza que tuvieron las últimas manifestaciones en repudio del ajuste, el margen para negociar la enésima postergación se les estrechó dramáticamente. La simulación del peronsimo racional está dando sus últimos suspiros.

En todos los casos, es la movilización popular, muy por delante de todas las dirigencias políticas, la que impuso la agenda. Al senado se le hará muy difícil ponerse en contra de la marea verde.

Mientras escribo estas líneas, estoy escuchando el grandguiñolesco discurso de Horacio Goicoechea por la UCR que viene a coronar una jornada en la que sobresalieron por su abyección los discursos de Nicolás Massot (recordando su indesmentible raigambre genocida), el inefable Alfredo Olmedo o Estela Regidor y su insólita metáfora veterinaria. Al final, cuándo no, Elisa Carrió quiso robar cámara para dar vergüenza.

Oscar Cuervo

La otra