Ganar esta elección fue una proeza de los que nos bancamos las puteadas cuando el quilombo "del campo", que discutimos cada uno de los comentarios adversos sobre la ley de medios o la estatización de jubilaciones, que explicamos cada una de las medidas con poca visibilidad que se tomaban para paliar los efectos de la crisis internacional, que nos preocupamos por encontrarle la vuelta a cada lugar común sobre "planes", asignaciones y "falta de educación", que soportamos que tipos con patrimonio varias veces mayor al nuestro nos acusaran de cobrar por defender al gobierno, que ante cada "conchuda" reaccionamos con frialdad para elevar el nivel de la discusión.
Yo creo que en política las victorias no se festejan, sino que deben asumirse como responsabilidades mayores.
Pero no está mal que por esta vez, y con forma de desahogo, nos tomemos la licencia de celebrar el haber construido una verdadera epopeya.
Ahora son 4 años para procurar que haya tenido sentido.